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Región de Atacama, Chile - minería en Carrizal

Ignacio Domeyko: Excursión Valle Río Copiapó

Minería en Atacama
W. Griem, 2015, 2017


Ruta de Domeyko - en la carta de Gilliss 1855


Detalle carta de Gilliss 1855 - ruta de Domeyko








Carta de Gilliss, 1855 - Región de Atacama - Chile

 Literatura: Valle Río Copiapó

DOMEYKO: Excursiones y Trabajos entre 1840-1873)
Texto original del libro "Jeología" página 11 - 14 publicado en el año 1909, en el capítulo " Excursión jeológica a Huasco i Copiapó - febrero y marzo 1840.

 Copiapó:
La villa de Copiapó
(situada a 18 leguas del puerto y como a 13 o 14 en línea recta del mar) se halla todavía en el mismo terreno (I); sus cerros por el lado sur, con sus antiguos minerales de oro, constan de masas graníticas de diorita; pero del otro lado por la parte nordeste, se divisan ya algunos indicios de estratificación, a lo menos en lo alto de la cuesta.
Pueblo de Indios:
En efecto, caminando al este, apenas pasamos el “Pueblo de Indios” y nos acercamos a la Angostura, que aparecen por el lado de noreste cerros de otra forma y de otra naturaleza que los de la costa: un terreno de fajas o de mantos, sostenido por masas no estratificadas. Tocamos aquí a la línea del contacto de los dos terrenos (I y II), tras del cual, principian cerros secundarios con sus vetas de plata. Realmente, en el primer cerro de esta clase, que se ve a la izquierda, se halla el mineral de Ladrillos, un conjunto de vetas, que a la parte superior dieron plata córnea, plata blanca, y en hondura pasan a los metales arsenicales, al rosicler y plata antimonial. 1 como en este primer cordón de cerros secundarios, se hallan todavía descubiertas en la parte inferior las rocas de sublevación, a las cuales corresponden vetas de oro y de cobre, resulta de esto, que en estos mismos cerros, por el lado sur-oeste, y a poca altura, se habían trabajado minas de oro y de cobre en unas masas euríticas y dioríticas no estratificadas, mientras que más arriba se explotan las vetas de plata, en medio de unos mantos gruesos, cubiertos por un sin número de fajas que constituyen la cima de los cerros.
Cerca de Tierra Amarilla:
El lugar donde aparecen las primeras vetas de plata en ladrillos y al mismo tiempo los primeros mantos del terreno secundario, se halla según mis observaciones barométricas, a una altura de 740 a 750 metros (como de 900 varas) sobre el nivel del mar. Partiendo de este punto y dirigiéndonos hacia el sur, vemos que aquella línea de contacto con los dos terrenos, pasa al otro lado del valle de Copiapó cerca de la Tierra Amarilla, y de allá se dirige hacia el cerro de Chañarcillo; dejando a la derecha todo este terreno de cerros graníticas, en una anchura de 13 a 14 leguas hasta el mar, y limitando los terrenos secundarios a la izquierda. La estratificación de estos últimos empieza por inclinarse hacia el poniente, y los mantos van cayendo debajo de las cordilleras. Al mismo tiempo, cambia de rumbo el cajón del río, se dirige como al sur; y aunque desde la Tierra Amarilla, todos los altos de cerros se dividen por mantos y listas de diversos colores, que se encorvan y ondean como las olas del mar que los había formado; se ven todavía en la parte inferior de los mismos cerros, en algunos puntos, como por ejemplo, enfrente de Nantoco, en el Cerro del Cobre, masas de sublevación (I) en medio de las rocas estratificadas. En este cerro se explotan minas de cobre, mientras que todo el terreno que lo rodea, es terreno de vetas de plata.
Quebrada Carrizalillo, Nantoco:
Caminando siempre por el río principal de Copiapó, dejamos a la izquierda, la quebrada de Nantoco que conduce a las minas de plata de Pampa Larga y San Félix; a la derecha, el camino para el mineral de Chañarcillo; y luego el cajón del río se angosta, de vuelta hacia el sur-este, y aunque los cerros siguen todavía con sus divisiones en mantos, sus rocas sin embargo empiezan a variar en sus caracteres mineralógicos. En efecto, los mantos que al principio eran de piedra compacta, calcárea, con capa de yeso, de margas, etc. (II) (a); adquieren una estructura porfídica y se transforman en pórfidos abigarrados (II) (6).

Potreros Seco, Punta Brava:

Estos pórfidos se hallan ya en toda su extensión en Potrero Seco y de aquí, como a 3 leguas más al sureste, el cajón se angosta todavía más: pasamos al pie del escarpado cerro Punta-Brava, en cuya cima ha habido minas de plata de mucha riqueza. Cerca de allí, un poco más a la Cordillera, nos hallamos otra vez en medio del granito que rompe por la primera vez los mantos secundarios y aparece en masas inmensas, rajadas verticalmente y en todos sentidos, de formas y colores enteramente diferentes del terreno secundario.

La Puerta:

En estas masas de sublevamiento (I) cerca de La Puerta, existen minas antiguas de oro abandonadas. El camino  en esta parte pasa por una quebrada  muy honda y angosta, de paredes casi verticales; pero apenas caminamos una legua más al oriente, el valle se ancha, desaparecen los granitos, y se descubre una campaña verde, risueña, rodeada por unos cerros escarpados negros y rojizos, en los cuales vuelve a aparecer el terreno secundario con todos sus caracteres, y en él, vetas de plata del rico mineral de San Antonio. Las vetas de este mineral corren de manifiesto a una altura de más de 1.200 metros (como de 1.500 varas) sobre el nivel del mar; y como se hallan más a la Cordillera que las de Chañarcillo, no producen tanta plata córnea como estas últimas, pero bastante plata nativa, plata antimonial, plata sulfúrea mezclada con arseniuros; y lo que caracteriza más estas minas, son el sulfuro y el arseniuro de cobre, que abundan en este cerro, mientras que casi no se ven en Chañarcillo.

Potrero Grande:

El fértil y hermoso valle del Potrero Grande tiene como cinco leguas de largo y se dirige de SSE al NNW es sin duda la parte más linda y más pintoresca del río de Copiapó: su temperamento es tan ardiente que a esta época (el 20 de Marzo) ya se habían cosechado los higos en todas partes y el termómetro en la sombra señalaba a medio día 25° cent.

Las Juntas (Manflas - Jorquera - Pulido:

A donde se estrecha y parece terminar este valle, tres ríos se juntan para formar uno solo, el de Copiapó: estos ríos son el Jorquera, el Pulido y el Manflas, cuya confluencia se llama Las Juntas. Este punto muy importante en la geografía del país, tiene sus análogos en todo el largo de la República: así en el río del Huasco, casi a la misma distancia de la costa, se unen dos ríos principales, el de los Naturales y el de los Españoles, que forman el río Huasco; a igual distancia en el río de Coquimbo, dos ríos, el Turbio y el Claro se juntan para formar el río de Elqui o de Coquimbo; lo mismo sucede, aunque un poco más lejos de la costa, en el río Maipo, a donde tres ríos principales, el Yeso, el volcán, y el Maipo se unen para alimentar el Maipo; y así de seguida. En todos estos puntos aparecen comúnmente nuevas rocas, nuevos terrenos, y algún trastorno extraordinario llama la atención del naturalista. El lugar donde se unen los tres ríos de Copiapó, se halla a 1.203 metros (1.570 varas) sobre el nivel del mar; y de aquí van tres caminos para las provincias argentinas: uno por el río Manflas pasa las Cordilleras cerca del camino del Huasco, el segundo y el tercero los que suben por el río Pulido y el río Jorquera se unen cerca de la línea misma. El del río Pulido es más corto, y más áspero, el de Jorquera más blando y pastoso: los tres casi igualmente transitables en cualquiera estación del año.

Río Manflas:
Para examinar los terrenos de estos parajes, entró por el río Manflas, cuya dirección es de SE a NW. A dos leguas de camino hallé otra vez el granito, que volvió a romper los mantos secundarios que se habían extendido hasta aquí sin interrupción desde la Puerta. Este granito luego desaparece, se esconde debajo el terreno secundario, y a una legua más a la Cordillera, en El Fuerte, donde angosta el cajón del río y da vuelta hacia el sur, se hallan unos mantos secundarios dislocados y desbaratados, con una diversidad de rocas y sustancias minerales sin ejemplo. En este mismo lugar, por el lado del Norte, se halla la Cuesta de Manflas que separa el río Manflas del Pulido: es uno de los cerros más interesantes para un naturalista. Su altura es de 1.992 metros (2.400 v.) sobre el nivel del mar. Consta de mantos calizos, que habiendo sido sublevados por el último granito, descansan sobre unas capas gruesas de pórfido y conservan millares de millones de conchas y mariscos tan bien conservados, como si hubiesen sido depositados muy recientemente por el océano. Las especies sin embargo de estos restos orgánicos no se encuentran ahora en los mares, y pertenecen a la clase de las especies extinguidas del globo. Son de la época secundaria y la determinación de ellas va a echar una nueva luz sobre la época de la formación de estos cerros.

Río Pulido, Mulaneco:

Por aquella cuesta bajé al río Pulido, y el día siguiente recorrí el cajón de este río desde la Punta Ulpeadora (Hoy: Rodeo) hasta Mulaneco, adonde se hallan las últimas habitaciones y los últimos campos cultivados de este lado de la Cordillera. En este trecho de 13 a 14 leguas no faltan agua ni pastos; los innumerables troncos cortados de algarrobos atestiguan lo que fue este valle en tiempos pasados; y unos escoriales con escombros de algunos malos hornos de manga, verdaderos destruidores de la vegetación, presentan la causa del estado actual de sus inmediaciones. En efecto, no tiene combustible con que contar el fundidor por ahora en los ríos principales de Copiapó, y solo en las quebradas de segundo orden y en las de adentro hay todavía leña en algunas partes.

Iglesia Colorada:
El río Pulido
, que al juntarse con los otros dos ríos, tiene dirección del este al oeste, se tuerce luego al SSE y a pocas leguas de las Juntas, en un lugar llamado Iglesia Colorada, donde las masas de sublevación rompen por la tercera vez el terreno secundario) este cajón angosta mucho con sus paredes casi verticales, y da vuelta primero al Este y después al Noreste.

Junta de Potro:
En este trecho recibe primero de SSE, las aguas del río Mostaza, y después a una legua más arriba, las del río del Potro , bastante provisto de leña y de pasto. Los últimos campos cultivados en el río Pulido se hallan como a 3.000 vs. de altura sobre el nivel del mar. El 23 de Marzo, en el citado lugar Mulaneco el barómetro ascendió a 578 mm, el termómetro marcaba 8° cent. a las 7 de la mañana; lo que corresponde a una altura de 2.450 metros sobre el nivel del mar: Altura, a la cual casi principia la región de la nieve perpetua en los Alpes y Pirineos. Aquí, sin embargo, se da todavía muy bien el trigo y no faltan arbustos, aunque pálidos, y en esta estación muy secos. Una pequeña chacra cerca del rancho del vaquero estaba ya helada, al paso que a pocas leguas de distancia, en la Punta Ulpeadora, donde pasé la última noche, cosecharon el mismo día los higos y había riquísima fruta de toda clase. De Mulaneco, el camino sube por el río Pulido primero hacia el norte, y después da vuelta al este. Los cerros conservan su carácter secundario con sus divisiones en mantos; y sus rocas de pórfido abigarrado, sus brechas de toda clase y sus almendrillas zeolíticas se parecen mucho a las de las altas cordilleras de Cauquenes, de la Compañía y de San Pedro Nolasco; solo aquí no se ven las vetas metálicas y son pocas las vetas bobas que se hallan.
Las Pircas:
En las Pircas, cerca de una tambería o ruinas de las antiguas habitaciones de los indios, se levanta por la cuarta vez el granito de debajo de los pórfidos estratificados; y en este granito se hallan las piedras pintadas con unos jeroglíficos, de los que nadie hasta ahora ha podido descifrar el sentido. Este granito, rojo, hermoso, parecido al de los famosos obeliscos de Egipto se extiende casi hasta la Cuesta del Portezuelo Pulido, el más alto de los cerros que lo rodean, muy conocido de los viajeros por los vientos terribles que reinan en su alto. Desde este portezuelo hasta la línea, que se halla como a 405 leguas de aquí, todo es confusión en rocas, cerros y terrenos. Los escombros del terreno secundario yacen al lado de los que lo habían vencido; las fajas negras, verdes y azules al lado de unos inmensos cerros de tofo blanco como la nieve y de color rojo como la sangre, e igualmente de iris. Solo como a una legua de distancia de la línea, cesan estas señales de las revoluciones del globo, se allanan los caminos y los declives de los cerros, y se levantan con toda su grandeza las inmensas masas graníticas, redondas, secas, cubiertas de guijarro del granito descompuesto, que constituyen las lomas más altas de la Cordillera.

Come Caballos:
El día 25 de Marzo a las 9 de la mañana, estuve en la cumbre del cordón más alto de los Andes, en la línea divisoria, en el lugar que llaman Portezuelo de Mata Caballos. El barómetro marcaba 442,8 mm. el termómetro centígrado 0,5º: Lo que corresponde a una altura de 4.508 m. (5.430 vs.) sobre el nivel del mar (como de 400 vs. más bajo que el cerro de Potosí y de 200 vs. más elevado que el Cerro-Pasco). Un viento fuerte y frió principiaba a soplar del poniente; el cielo estaba despejado, hermoso; algunas manchas de nieve quedaban de una nevada recién caída en algunas puntas más elevadas de los cerros vecinos que estarán como a unas 200 o 300 vs. sobre el Portezuelo. Lo demás de la línea, toda la cumbre de las Cordilleras, se hallaba sin nieve; aunque sus altos casi igualan a los del Monte-Blanco en los Alpes y pasan de más de mil varas la del Pico de Tenerife[1]. Echando la vista sobre los cerros situados de ambos lados de la línea se ve, que mientras que de este lado todo anuncia violentos trastornos, abras que se comunicarían con el centro de la tierra, por aquel lado se divisan unos declives suaves, cerros parejos, iguales, y que se terminan en el horizonte, por unas líneas de pocas interrupciones.

Barrancas Blancas:

El camino para la otra Banda, baja de aquel lado por el cajón de las Barrancas Blancas, y por lo que he oído decir es un camino ancho, uniforme, llano, y a unas dos jornadas principian las habitaciones, De este lado, baja por el estero del Pan, y como a tres leguas de la cumbre, se divide en dos, uno, como ya hemos dicho, pasa por el río Pulido y el otro por el río Jorquera. Por este último camino tuve que bajar volviendo de mis excursiones.

Río Cachito, El Pan: (N6893 / E461)
El río del Pan, que desde su nacimiento corre en la dirección noroeste, entra, como a una distancia de 7 leguas de la línea en un valle ancho, cubierto de vegas, en donde se junta con el estero del Cachito y toma desde allí el nombre del río Cachito. En este valle ancho, existen las habitaciones de un pueblo entero de indígenas. Una hilera de pircas redondas de 3 a 4 varas de diámetro se extiende al pie de la cuesta, y a una de sus extremidades por el lado de la cordillera, se ven murallas de unas casas rectángulas, espaciosas, que habrán sido habitaciones de algún cacique. Las inmediaciones no ofrecen ningún recurso para el alimento del hombre; el llano, desprovisto de toda clase de árboles y arbustos, se halla a 2.600 varas sobre el nivel del mar; el termómetro, aun en verano, baja por la mañana hasta cero y se hielan las aguas en la estación más templada. Todo nos indica, que el pueblo que habitaba estos parajes helados, tan desiertos y solitarios, no era pueblo de agricultores, sino pueblo de cazadores, pueblo guerrero, de una robustez y construcción física admirable, y si no hubiesen quedado otros restos y monumentos de su civilización, la proximidad de las casas unas de otras, y un cierto orden y arreglo en la colocación de ellas, nos dan una idea del estado social y de la civilización de sus habitantes.

Río Turbio:
A cinco leguas más abajo de aquella tambería, se une con este río, otro que baja del este y se llama río Turbio; y desde la confluencia de ellos, el río principal lleva el nombre del río Turbio, hasta que a seis leguas de camino, en la dirección noroeste, se junta con el río Figueroa, que es uno de los más importantes, ríos de esta cordillera.

Río Figueroa:
El río de Figueroa viene del nordeste y toma su origen cerca del Cerro de Azufre y de las célebres lagunas de sal que distan de allí, por lo que he oído decir, como de dos a tres días de camino. De allí también el río principal cambia de nombre y lo suelen llamar río Figueroa, hasta las casas de la Jorquera, que se hallan como a 7 leguas del punto donde se unen los dos ríos y que dan comúnmente su nombre a todo el cajón por donde pasa el camino, desde el Pan hasta las Juntas. En todo este cajón se ven los mismos terrenos que los del río Pulido. Las innumerables capas del terreno secundario, que se extienden sobre todo este declive de las cordilleras, se hallan tres veces cortadas y atravesadas por el terreno de solevantado: la primera vez cerca de la Quebrada del Cachito, la segunda en las inmediaciones de las casas de Jorquera, y por la tercera vez entre Jorquera y las Juntas. Las rocas secundarias son en general casi del mismo aspecto y de la misma naturaleza que las de la alta cordillera de Santiago; solo en medio de los mantos porfídicos se ven, como a 5 leguas de Jorquera más al oriente, en un cerro llamado Carrizito, unos mantos calizos bien arreglados, inclinados al oriente, y contienen gran número de restos orgánicos, sobre todo unas conchas hermosas de la especie de pecten. Estos mantos se hallan a una altura de más de 2.400 varas y noté otros de la misma clase, con las mismas petrificaciones, a unas 10 leguas más abajo en el mismo cajón, a 2 leguas de las Juntas. Estos últimos se hallan en la prolongación de los que he observado en la Cuesta de Manflas.

En fin, en todo este camino de Jorquera, tan interesante para un naturalista, tan útil y cómodo para las comunicaciones con la otra banda, la única impresión triste que se recibe, proviene de la falta casi absoluta de población. Las casas de la hacienda son las únicas que se hallan en una distancia como de 40 leguas desde la línea hasta las Juntas: ningún rancho, ninguna habitación de inquilinos ni de propietarios aparece en esta soledad; en donde casi a cada legua se ven las antiguas habitaciones de los indígenas, y por todas partes agua. ¿De cuánto se hubiera aumentado desde la conquista la población de estos ríos, si con la introducción de la agricultura y de tantos recursos que la nueva civilización suministra, se hubiese introducido una división de propiedades y un espíritu emprendedor, espíritu de caridad y de industria?

 

Carta de Gilliss 1855 de Atacama - Chile
Carta de GILLISS (1855) - ruta de excursión de Ignacio Domeyko

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Carta de Gilliss 1855, ruta de Ignacio Domeyko en 1843: algunos lugares: Tierra Amarilla, Nantoco, Manflas Pta. Upeadosa (Rodeo), Iglesia Colorada, Pan, Come Caballo, Turbio, Jorquera.

Literatura:
• Domeyko, I.
(1903): Jeología. – Tomo Quinto, edición oficial; Santiago de Chile (Imprenta Cervantes). (Colección W.Griem).

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Publicado: 24.5.2015; actualizado: 24.2.2017, 13.8.2017
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